¿Eres demasiado exigente contigo mism@?

¿Buscas siempre que las cosas y las situaciones sean perfectas? ¿Te molesta que los demás tengan defectos, y te frustras cuando no puedes cambiarlo?

Bueno, entonces te diría ¡Bienvenido al club de los muy exigentes! Siempre he dicho que ser exigente no tiene porqué ser un problema, al contrario, es una gran virtud. La exigencia con nosotros mismos nos ayuda a ser mejores personas, mejores profesionales, mejores padres, mejores hijos, etc., …pero siempre y cuando conozcamos nuestros límites y sepamos manejar nuestro nivel de exigencia con prudencia y siendo realista.

He tratado casos en los que la desmesurada exigencia con uno mismo y lo que es también muy complicado, con los demás, crea un gran problema no sólo con la persona y con su "yo interior", sino, con su entorno, ya sea su pareja, sus hijos, sus padres, sus amigos, etc.

Reflexiona un poco conmigo, y dime si te frustras cuando los demás no hacen las cosas como tú habías pensado, o cuando las acciones de los demás no salen como habías previsto y te afectan negativamente. Por ejemplo, imagínate, que tú eres muy puntual, y has quedado con tu pareja para ver un espectáculo de teatro que tienes muchísimas ganas de ver desde hace mucho tiempo, es la última función, tienes las entradas, estás esperando a tu pareja en la puerta del teatro y…no llega, no llega, no llega, y cuando finalmente llega, se ha cerrado la sala, y ya no se puede entrar…..¡ayyyy! en ese momento es normal que te enfades, que estalles, y que te frustres porque si no hubiera sido por tu pareja, tú hubieras entrado y ahora estarías viendo tu obra favorita….

En fin, es muy frustrante, pero una vez ha pasado, hay que asimilarlo y también entender las circunstancias por las cuales tu pareja no ha podido llegar a tiempo. Si el enfado te dura ilimitadamente, si no paras de reprochar constantemente a tu pareja, ya no sólo en esto, sino en otras muchas cuestiones de la vida, es que quizás tienes que reflexionar acerca de tu nivel de exigencia. Porque al final, es una cuestión tóxica que te conduce a la infelicidad constante.

¿Pero qué hay detrás de la exigencia excesiva?

Muchas veces es la punta del iceberg, y lo que encontramos abajo es la falta de autoestima y la inseguridad. ¡Vaya!

Quizás no te lo habías planteado así, ¿verdad? Cuando hago un análisis a mis pacientes y se descubren cuestiones como ésta, normalmente se tiende a reaccionar con asombro porque el hecho de ser muy exigente generalmente lo asociamos con personas que están en constante desarrollo, emprendedoras, vitales, motivadas, etc., pero puede que haya un plano oculto tras estas virtudes que en momento puntuales o a veces no tan puntuales y más constantes, afloren, creando esos estados de frustración incontenida.

¿Qué tienes que hacer si eres demasiado exigente?

En primer lugar, reflexionar, repasar mentalmente situaciones en las que te has reprochado circunstancias, o las has reprochado a los demás. Intenta ahondar en esas situaciones, y ver si son estas situaciones se repiten y se desencadenan por un sentimiento de frustración.

1.Nadie es perfecto. Esto es así, y se te tiene que meter en la cabeza, cuando consigas interiorizarlo, seguramente te ocurrirá algo fantástico que es que te relajarás y sabrás disfrutar más de las cosas. Hay que detectar nuestros defectos, y los de los que nos rodean y aprender a ser más tolerantes y transigentes. No podemos estar continuamente reprochando cosas, ni queriendo que la vida sea perfecta, porque no lo es.

2.Canaliza tus energías hacia el amor. En vez de fijarte en cómo tienen que ser la cosas, fíjate en cómo son y desarrolla tu amor hacia ti y los demás. Quiérete tal y como eres, y quiere a los demás tal y cómo son. No puedes culpar a los demás por tener defectos, ni puedes culparlos de tu infelicidad. Desde luego, que si eres del todo infeliz, quizás es porque no amas a tu pareja o puede haber otras cuestiones de fondo, que para detectarlas, sería necesario hacer un seguimiento en la consulta.

3.No proyectes tus exigencias a los demás. En muchas ocasiones, en el caso de padres a hijos, al proyectar nuestras exigencias sobre ellos, les creamos frustración al no ser capaces de cumplirlas y finalmente se genera en ellos la inseguridad y la falta de autoestima, haciendo que cuando los hijos se hagan mayores, si continúan la dinámica, sean ellos lo que proyecten sus exigencias sobre los demás, de manera que es un pez que se muerde la cola. Hay que cortar la dinámica.

4.Nadie ha dicho que sea fácil. El primer paso es darse cuenta, detectar las situaciones de peligro, e intentar adelantarse a ellas, imponiéndonos el respeto y la tolerancia antes de hablar. Es una lucha interior muy fuerte, para la que si necesitas ayuda, aquí estoy.

 

Sara Navarrete

Psicóloga

Algunas fuentes consultadas:

https://lamenteesmaravillosa.com/cuando-la-exigencia-nos-exige-demasiado/