Estar con la pareja adecuada ¿Estoy con una persona que me trata bien y me siento feliz?

En algún momento de nuestra vida en pareja, seguro que nos hemos hecho la pregunta “¿Estoy con la pareja adecuada”?, incluso puede ocurrirte ahora mismo, y te cuestionas tu relación actual, porque tienes dudas o porque se plantea el hecho de dar un paso hacia delante y tienes que estar completamente seguro o segura de tus intenciones.

Normalmente esta pregunta aparece en etapas marcadas de la relación. Por ejemplo, aparece después de una larga convivencia, después de años de relación, cuando ha pasado el frenesí inicial propio del enamoramiento, y los sentimientos hacia la otra persona se transforman.

También puedes llegar a plantearte esta pregunta si tu pareja te pide casarte con ella, y necesitas un período de reflexión para asegurarte de lo que realmente quieres.

En otras ocasiones, cuestionar nuestra vida en pareja, surge después de hechos traumáticos, a veces recurrentes y en otras ocasiones puntuales, como puede ser el caso de la infidelidad. El tema de la infidelidad, lo traté en el último artículo, así que si te interesa, quizás puedes revisar también “Mi pareja me ha sido infiel, y ¿ahora qué?”, y te ayude a despejar algunas de tus dudas, o al menos ayudarte a reflexionar acerca de la temática.

Hay otros muchos desencadenantes que activan la pregunta “estoy con la pareja adecuada” por ejemplo, después de una discusión, o un período en el que hemos discutido con más asiduidad que de costumbre, después de períodos de estrés, en los que nuestra pareja o uno mismo quizás ha estado trabajando más horas de lo habitual no disponiendo de tanto tiempo para disfrutar en común o para comunicarse con fluidez, haciendo que la relación se resienta.

En fin, nos podemos encontrar ante varios escenarios con la misma pregunta, pero ¿qué responderemos?

Primero, tenemos que relativizar y darnos un tiempo prudencial para reflexionar, porque puede ocurrir, que a veces, en caliente, lo vemos todo muy negro y pasadas unas horas, o unos días, todo se calma. Sobre todo, un tiempo de reflexión, nos sirve para discernir entre lo que es puntual y lo que es permanente, o al menos, sobre lo que se ha establecido de una manera continuada. Me explico, por ejemplo, después de una discusión en la que se han puesto de manifiesto puntos de vista antagónicos entre los dos miembros de la pareja, necesitamos pensar acerca de lo ocurrido, o también nos puede servir airearnos, y después ver lo que ocurre.

Siempre es recomendable enfrentarse a las situaciones y tratar de dialogar y comunicarse con la otra persona, poder empatizar sobre todo con ella, y entender sus argumentos, para que del mismo modo, la otra persona pueda hacer lo mismo contigo. Si pasan una horas y todo se dialoga, se entiende y se supera, enhorabuena, ya puedes contestar SÍ a tu pregunta.

Sin embargo, si después de una discusión, y de un tiempo de reflexión, no hay comunicación fluida, se cae en un período de indiferencia, o incluso de odio, tenemos que tener cuidado, porque quizás convertimos la relación en un bucle de discusiones y asuntos sin resolver, que vuelven a salir una y otra vez, y no seamos capaces de superar. Ante esta situación, en la que se puede poner la relación al límite, hay que ser consciente de que quizás vamos hacia un callejón sin salida. En estas circunstancias, la pregunta de si estoy con la persona adecuada, a veces, no es la pregunta, sino que la pregunta es “¿estamos queriéndonos bien?”. Ambos miembros de la pareja son responsables de la situación, y es necesario, que los dos pongan de su parte para volver a entenderse y respetarse.

Quiero compartir con vosotros unas palabras de Eric Fromm, de su libro “El arte de amar”:

“El amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos.”

Por ello, como os comentaba, en muchas ocasiones, hacernos la pregunta de si estoy con la persona adecuada, es una manera de “echar balones fuera”, quitarnos nuestra responsabilidad respecto a la pareja, y hacer que recaiga en la otra persona.

Desde luego, hay casos extremos, en los que esta pregunta SÍ hay que hacerla, contestar NO, y además pedir ayuda a un profesional, como en casos de violencia de género, maltrato psicológico, falta de respeto, etc.

En cualquier caso, si tienes dudas, puedes consultarme. En mi clínica, atiendo muchas parejas que quieren mejorar su relación, y también personas que de manera individual, necesitan obtener respuestas, y a veces curar heridas.

Sara Navarrete

Psicóloga