Efectos psicológicos de los hijos ante una separación

 

A menudo acuden a mi consulta parejas que necesitan ayuda para superar etapas de crisis, y que además están preocupadas por cómo sus hijos están haciendo frente a la situación.

En la mayoría de los casos, cuando hay hijos, los padres y las madres actuamos teniendo en cuenta el bienestar del menor por encima de todas las cosas, pero también hay que considerar que muchas veces resulta difícil mantener esa premisa cuando hay tantos sentimientos de por medio, sufrimiento y dolor.

Hay que tener en cuenta que los niños no sólo se sienten afectados a partir del momento de la separación, sino desde el momento en el que empiezan a aparecer los primeros conflictos entre la pareja. Saber manejar la situación desde el respeto hacia la otra persona,y siendo conscientes de la presencia de los hijos, va a ayudarles a asimilar la situación y a poder superar una ruptura de sus padres si es que finalmente se produce.

¿Cómo reaccionan los hijos ante una separación?

Las reacciones de los niños ante una separación o divorcio, son variadas dependiendo de la edad,y también tienen mayor o menor intensidad dependiendo de cada caso concreto.

En menores de diez años, algunas de las reacciones más frecuentes son apatía, angustia de separación, regresión, fobia a la escuela, etc.

Hay que prestar mucha atención a los cambios de conducta de los más pequeños, porque muchas veces no son capaces de exteriorizar su dolor y lo canalizan a través del aislamiento social, o la falta de motivación en la escuela que puede derivar en fracaso escolar.

En mayores de diez años o adolescentes encontramos reacciones como:

-Aparente indiferencia, que en realidad está enmascarando una etapa de dolor y negación.

-Conductas antisociales, fuera de lo establecido, como vía de escape a los problemas del hogar.

-Proyección de la culpa de la separación sobre uno de los progenitores, creando episodios de rabia.

¿Qué podemos hacer para mitigar su dolor y normalizar la situación?

Ante todo, dar ejemplo. Nuestra serenidad, comprensión, respeto y estabilidad, son algunas de la cualidades más apreciadas. Si nosotros mismos somos capaces de hacer frente a la situación desde una perspectiva positiva y sana, los pequeños, que nos tienen como sus referentes, se van a impregnar de este estado y van a actuar aportando normalidad.

Nosotros como padres debemos adelantarnos a las situaciones y prever las distintas etapas de la separación por las que vamos a pasar, y así poder facilitar a los niños el paso por todas ellas.

Es muy importante observar a nuestros hijos, y sobretodo, prestarles toda la atención que necesiten ante una de las situaciones más traumáticas para ellos.

Sara Navarrete

Psicóloga