Lo que pasa por la mente de un adolescente

Muchos padres me consultan acerca de la actitud de sus hijos en la etapa de la adolescencia. ¿Cuánto dura?¿Cómo tenemos que actuar?¿Cómo conectar con nuestro hijo?

Son preguntas que se hacen la mayoría de padres que ven cómo sus hijos de la noche al día, comienzan a sufrir cambios de comportamiento durante la etapa de la adolescencia.

Ante todo, hay que tener claro que se trata de una etapa de la vida, que nosotros mismos también hemos pasado, y que es necesaria para el desarrollo personal de nuestros hijos. Es una etapa que literalmente " hay que atravesar", preferiblemente con una actitud positiva por parte de los hijos y también de los padres.

Una de las cuestiones que más preocupan a los padres es la falta de conexión con sus hijos. El adolescente experimenta una necesidad de independencia, de socializarse, y descubrir más allá del núcleo familiar. En realidad, se trata de una preparación para "huir del nido" desde un punto de vista instintivo. En nuestra sociedad, la independencia de nuestros hijos se hace cada vez más, a una edad más tardía, pero en otras culturas y en otros tiempos, los hijos se hacían independientes a edades mucho más tempranas, coincidiendo con la adolescencia.

Por ello, hay que tener paciencia y entender que es un mecanismo de nuestra propia naturaleza, y que ante todo es una etapa con una duración concreta, después de la cual, el adolescente se convierte en adulto.

Algunos adolescentes pasan por esta etapa de forma irracional, dramática, victimista y hormonalmente inestable.....uufffff, ¡¡¡qué papelón para los padres!!!

Ante todo, hay que mantener la calma, para poder revertir situaciones y para dar ejemplo. El refrán "predica con el ejemplo" es uno de los más sabios a la hora de comportarnos con nuestros hijos.

No nos escuchan cuando les regañamos. Está científicamente demostrado que sufren una reducción de la actividad cerebral en algunas regiones relacionadas con el control emocional, por lo que "pasan" de lo que les digan los mayores. Así que como padre o madre, asume que esto va a pasar, e intenta empatizar con él o ella, entender sus preocupaciones desde su punto de vista, y su estado de madurez, e intenta resolver conflictos desde una actitud relajada y reflexiva. Eso le ayudará a mantenerse en ese estado y no alterarse.

El cambio hormonal al que se enfrentan hace que surja un interés muy grande por ser aceptados por sus amigos, surgen los enamoramientos y el descubrimiento de la sexualidad. ¡Son muchas cosas a la vez!

Hay que darles confianza, y libertad para que ellos mismos decidan y desarrollen su responsabilidad. Si estamos demasiado encima de ellos, podemos obtener el efecto contrario. Por ello, dar normalidad a esta etapa, es una de la actitudes más acertadas de los padres, para que los hijos puedan experimentar y regular sus emociones, sin dramatismo. Hay que tener en cuenta que están ganando poder de procesamiento, desarrollan nuevas habilidades y comienzan a tener capacidad de decisión.

Si tienes dudas sobre cómo abordar la situación, o crees que tu hijo necesita un apoyo psicológico, no dudes en consultarme.

Sara Navarrete,

Psicóloga