Cómo no convertirse en adicto al móvil

Parece que haya pasado una eternidad desde que empezamos a utilizar los primeros móviles. Recuerdo que eran como "zapatófonos", como teléfonos fijos inalámbricos dentro de fundas portamóviles cogidas al cinturón del pantalón. Y cuando empezamos a ver a gente hablando con el móvil por la calle, como en las películas...muchos pensábamos que eran unos "flipados", y sin embargo, en cuestión de pocos años, hablamos por la calle con toda normalidad, usamos el móvil para todo y lo tenemos a todas horas.

¿Cómo sobrevivíamos sin móvil? Es muy sorprendente la revolución social que está suponiendo el uso del móvil, parece mentira que hace algo más de 15 años no lo usáramos para nada, y ahora no podemos salir de casa sin él.


Antes quedábamos con sólo una llamada el día de antes, o varios días antes, a tomar algo, o para hacer una excursión, o para una reunión de trabajo. Ahora nos llamamos varias veces para un mismo asunto, nos llamamos cuando vamos a salir de casa, cuando estamos llegando, cuando ya hemos llegado a ver dónde están los demás, nos mensajeamos con nuestros amigos mientras estamos con ellos, y después para retransmitir la jugada. ¡Dios mío! ¿Hacia dónde vamos?

¿Qué debemos hacer para no ser dependientes del móvil?

Ciertamente es complicado, más si tenemos aplicaciones de mensajería instantánea tipo Whatsapp, o de vídeollamadas como Skype, o si tenemos en el móvil Facebook, Twitter, etc.
Lo primero es relativizar. Tenemos que darnos cuenta de lo que es importante en nuestra vida y en cada momento del día. Si estás enganchado al móvil, quizás no lo sepas, no sepas hasta qué punto entra dentro de la adicción. Muchas veces, son las personas que tenemos a nuestro alrededor las que dan la voz de alarma para decirnos que nuestro comportamiento no es normal. En este caso, es bastante difícil para las personas de nuestro entorno darse cuenta de si nuestra atención hacia el móvil va más allá de lo establecido como normal, ya que toda la sociedad estamos inmersos en una cierta dependencia.

Lo que tenemos que tener claro es que si estamos descuidando las relaciones personales a nuestro alrededor, si no conseguimos disfrutar de cada momento sin el móvil a mano, si todo lo que hacemos, lo hacemos para compartirlo con nuestros contactos, entonces, puede ser que comencemos a sufrir una dependencia.

Ante esta situación, hay que pararse a reflexionar y decidir si queremos comenzar un cambio. Si estamos dispuestos a reducir la atención hacia el móvil, lo podemos hacer de la siguiente manera:

-Quita de tu móvil las aplicaciones de redes sociales y correo electrónico, y tenlas sólo en el ordenador. Así, limitas en el tiempo y en el espacio el acceso a las redes.

-Establece un momento del día para acceder a las redes sociales, ver, contestar, publicar, etc. Con un tiempo limitado. Por ejemplo de 15h a 16h.

-Si tienes Whatsapp y quieres conservarlo, puedes silenciar los chats y sólo revisar los mensajes en un momento concreto del día. Por ejemplo, a mediodía o por la tarde noche. Puedes consultarlo dos veces al día, para luego limitarlo a una vez, se puede hacer de forma progresiva.

-Para quedar con tus amigos, reuniones, encuentros, etc., hazlo en una sola llamada: Queda a una hora, en un sitio concreto o dirección, y si se trata de una reunión, acuerda los temas o todo lo que tengas que aportar. Todo en una llamada, a la antigua usanza...

Si con estos consejos, ves que todavía sueñas demasiado con el móvil y con lo que hay detrás de esa pantalla, no te preocupes, te puedo ayudar a diseñar un plan más exhaustivo para que tú seas el que controla.

Un saludo,


Sara Navarrete
Psicóloga